Cuando me dicen Crohn, yo Paso palabra.

Cuando me dicen Crohn, yo digo Paso palabra.

Como cada año, justo cuando va a llegar la primera, nuevo brote de Crohn.

Este año el brote es más leve. Apenas he sentido un par de días de flojedad. Eso sí, me he dejado 2 Kg. por el camino que espero recuperar rápidamente.

¿Qué sensaciones he tenido? La principal, el dolor abdominal. Esta vez más cerca del ombligo. He ido más veces al baño que de costumbre y mucho moco en las heces. Como digo, fatiga, cansancio, apenas he sentido dos días. Nada que ver con el brote del año pasado.

El brote no me ha impedido seguir con mi rutina. He ido a nadar, he hecho bici. He dejado pasar una semana sin correr para no estresar demasiado el intestino y, como siempre durante un brote, he cambiado mi alimentación.

Cuando estoy en brote hago una dieta muy suave: sin lácteos, sin huevo, sin harinas, evito los alimentos que producen gases,… He probado a tomar pan de centeno puro, contiene menos gluten, pero he de decir que me irrita el tracto intestinal igualmente. Normalmente tomo leche de avena y durante el brote también he tenido que descartarla por que no me sentaba demasiado bien. También he tomado durante ocho días probióticos, que ayudan a recuperar la flora intestinal.

Este año creo que he hecho las cosas muy bien para ayudar a que mi brote no sea tan agresivo. La principal creo ha sido el deporte. Sin duda el deporte es la mejor medicina. Después, los controles vitamínicos durante el año. He de decir que debería haberme hecho una analítica en enero para controlar hierro, vitamina B12 Y Vitamina D.

Ha sido un brote leve, pero un brote al fin y al cabo. Y mi digestivo, junto con la prueba del contraste que me hicieron, ha valorado ponerme en tratamiento con el Imurel.

Ya habían estado amenazando con él en la anterior visita, así que ya sabía de qué iba este tratamiento.

El Imurel es un inmunosupresor que lo que hace es bajarte los niveles de glóbulos blanco y rojos (osea las defensas ante posibles infecciones), con el fin de que nuestro organismo no ataque nuestro intestino como un cuerpo extraño, que es lo que ocurre en la enfermedad de Crohn. El tratamiento da mucho respeto. Hay que tener muchísimo cuidado con las infecciones, los catarros, etc. Sobre todo, estar muy alerta de las fiebres.

En un principio fue bastante duro de asumir. Mi primera pregunta fue cuando me quitarían el tratamiento. Si todo iba bien, sin brotes, con la enfermedad completamente dormida, mínimo debería llevarlo durante tres años. Una eternidad. Pero luego el digestivo me explicó que no tendría por que tener ninguna complicación, que simplemente mi riesgo de tener una infección grave era un poco mayor que el resto de personas. Eso en cierta manera me tranquilizó bastante, por que al fin y al cabo la vida está para disfrutarla, sin excusas.

Y poco a poco me voy acostumbrando a que, cuando me dicen Crohn, yo digo Paso palabra.