Mi primer Triatlón

Mi primer Triatlón

Llegó el día.

Llegamos a Carboneras la noche anterior a la prueba.

Esa mañana me levanté y bajé al pueblo a ver un poco sobre el terreno desde dónde se salía, la meta, dónde se recoge el dorsal, dónde se hace la transición de bici, … Eran tantas cosas nuevas para mi las que tenía que conocer.

Cuando llegué a la línea de meta, la organización estaba terminando de colocar la publicidad y el arco. Allí mismo estaba la mesa de entrega de dorsales. También había una especie de mercado medieval, que al parecer habían hecho que coincidiera ese mismo fin de semana para que fuera una gran fiesta.

Ya estaban llegando los triatletas y se iban entregando los primeros dorsales y comprobando los trazados de la prueba en los diversos mapas que la organización había colocado en paneles.

Recogí mi dorsal, el 195, y las pegatinas del casco y de la bici, junto con una camiseta de recuerdo.

Seguidamente me fui a ver el área de transición, la cual todavía estaban montando. Pasé un rato estudiando por donde debía entrar y por dónde salir. Luego fui a inspeccionar el sector de natación. Desde el paseo vi que todavía no habían colocado las boyas pero ya estaban listas las duchas.

A las doce fue el briefing (es una charla dónde explican por dónde transcurre la prueba, los peligros que podemos encontrar, hablan de la temperatura del agua, etc.).

Tras la charla volví al hotel a recoger la bici, la bolsa y a mi mujer, y nos bajamos a comer a Carboneras.

Fue después de comer, cuando me fui al área de transición a colocar la bici. Después de repasar que todo estuviera correcto y perfectamente colocado, comprobé que no se me olvidaba nada y salí del área para calentar un poquito.

Llegué a la orilla y ya había mucha gente calentando. Los olímpicos ya habían salido y en breve nos tocaba a nosotros. El agua estaba buenísima. Nadé hasta la primera boya con suma facilidad y rapidez. Decidí no fatigarme en exceso y darlo todo en la carrera, asíque salí del agua para continuar con unos estiramientos. El agua empezaba a picarse un poquito.

A las 16 nos llamaron a tomar posiciones. Mi primer error: me coloqué de los primeros para no llevarme demasiadas patadas.

Tras la salida estuve nadando bien durante unos metros. Empecé a recibir codazos de gente que nadaba más rápido que yo. Enseguida me vi. rodeado de gente que prácticamente me pasaban por encima. Traté de encontrar mi hueco para nadar con tranquilidad, pero era imposible.

Cuando ya me habían pasado gran parte de los nadadores, intenté nadar de nuevo. El agua estaba muy picada y cuando sacaba la cabeza para tomar aire venía una ola y me cortaba el ritmo de respiración. Traté de tranquilizarme, pero fue imposible conseguir respirar normalmente. Era como si se me hubiera olvidado respirar.

Traté de alternar el nado a braza, con crol con espalda. Lo que fuera por salir de allí.
Salí del agua a los veinte minutos, totalmente exhausto. No podía ni correr. Fui andando hasta las duchas y allí empecé a recuperar corriendo.

Llegué al área de transición y me tomé un gel para recuperar un poco. Bebí agua, me puse el casco y el dorsal, y salí corriendo con la bici hasta la línea de montado.

Pronto empecé a coger ritmo en la bici. Empecé a adelantar a muchos corredores. Con buen ritmo empecé a sentirme muy a gusto. A pesar de todo, estaba disfrutando de la prueba. Durante el sector bebí bastante agua y antes de dejar la bici, tomé otro gel para activarme en la carrera a pie.

La carrera la empecé a buen ritmo. Transcurría por el paseo de carboneras y era una gozada que la gente te aplaudiera y te dijeran: Vamos René!

Había un tramo que debíamos correr por la arena de la playa, y aunque estaba bastante pisada, era inevitable hundirte. En la bici ya había tenido dolor de estomago, pero no fue hasta que salí de la arena cuando el dolor fue más agudo.

Traté de no beber más agua durante el sector de carrera a pie, y empecé a recuperarme cuando me quedaban 2 kilómetros a meta.

Ya estaba cerca. Mi objetivo se iba a cumplir. Con una sonrisa de oreja a oreja afronté los metros finales. Me dejé llevar por la emoción y casi volé hasta la meta. Los brazos arriba campeón. Lo había conseguido. A pesar de todo estaba allí. Claro que se puede.

Fue una experiencia que nunca olvidaré. Mi primer triatlón, Carboneras 2013.